El propio Llamazares lo anunció anoche de manera informal en la fiesta anual de Esquerra Unida i Alternativa. La dimisión se producirá tres semanas antes de la IX Asamblea Federal de IU, prevista para el 15 y 16 de nviembre. Es el congreso de la formación, el que tiene el cometido de elegir a su sucesor después de la debacle de las elecciones generales del 9 de marzo, donde IU (y su socio catalán, Iniciativa per Catalunya Verds) se contrajo del 4,96% (cinco diputados) al 3,77% (dos escaños), dejándose 314.135 votos en el camino. La caída en los comicios precipitó todo. Llamazares anunció entonces que no concurriría más como coordinador general, pero que seguiría al frente de la coalición hasta que la asamblea se celebrase. Al final, no será así. Lo deja con antelación para "no entorpecer el desarrollo del congreso" y propiciar la "conciliación entre todas las familias", como comentaba ayer uno de los dirigentes más próximos al líder.
Ahora habrá que esperar cómo recibe el resto de la federación la noticia. Habrá comentarios, seguro, pero Llamazares se ha asegurado su objetivo: no convertirse en el pimpampum en la asamblea más decisiva de IU. No obstante, mantendrá su representación institucional, puesto que no renunciará a su escaño como diputado en el Congreso.

